Apreciados madridistas: hemos mejorado con trabajo, ilusión, sacrificio y goles. Esto es  lo que necesitamos: alegría e ilusión. De esta forma llegaremos a conseguir lo que pretendemos: ganar títulos, prestigio y gloria para nuestro club.

Aunque de momento no debemos rebelarnos ante las autoridades que permiten que no se respeten las reglas de juego, vuelvo a recordar lo que ya he denunciado en repetidas ocasiones: empujones a la hora de pretender rematar con posibilidades de gol, entradas violentas ignoradas por el responsable, codazos (¿no son agresiones?). Por no hablar de los agarrones que se producen continuadamente sin ser castigados, protestas al árbitro rodeándolo y manoseando (solo el capitán puede y con respeto dirigirse al mismo) y por último,  para que se marca la raya blanca si después cada uno hace lo que quiere pisando y adelantándose a la misma. Así no se puede arbitrar. Lo que me llama la atención es que nuestros árbitros en el extranjero resultan ser de los mejores. Te hace pensar mal, o es que así se decide antes del partido. Otra cuestión a considerar debería ser el de las sanciones. Por ejemplo cuando un jugador lesiona a otro como consecuencia de una entrada violenta y el lesionado está dos o tres meses sin jugar, ¿no sería lógico que el que lesiona esté de baja sin poder entrenar?

Así vamos acumulando detalles que mucho me temo que llegue el día en que este hermoso espectáculo se vaya al garete. Deberíamos también exigir que todos los que practican este deporte conozcan las reglas del juego por obligación ya que se trata de una profesión que genera todo tipo de beneficios.

Son algunos de los muchos fallos que vamos pasando por alto y que algún día acusaremos si no ponemos orden.  Tengamos todo esto en cuenta por el bien del fútbol, un maravilloso deporte tanto para el practicante como para el espectador.

Con cariño al fútbol.

 

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